19 de agosto de 2026 · Madrud
LLAMAMIENTO CERRADO
La Asociación Centroamericana para la Democracia y el Desarrollo (ACDD) saluda la decisión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de convocar, con carácter urgente, una Reunión de Consulta de los ministros de Relaciones Exteriores para abordar la situación de Nicaragua.
Con 29 votos a favor, esta decisión constituye una señal política relevante de la preocupación de los Estados americanos ante el acelerado deterioro democrático en Nicaragua y ante la decisión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de avanzar hacia la eliminación de las elecciones como mecanismo de participación política.
Para la ACDD, sin embargo, esta convocatoria debe ser el inicio de una respuesta colectiva, firme y efectiva de los Estados de las Américas.
La situación actual de Nicaragua es el resultado de casi dos décadas de concentración del poder, debilitamiento institucional y eliminación progresiva de las garantías democráticas.
La crisis no comenzó con el anuncio de Daniel Ortega de que no volverá a haber elecciones. Durante años, el régimen ha desmontado los controles institucionales, restringido las libertades públicas, perseguido a la oposición, cerrado medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil y obligado a miles de nicaragüenses a abandonar el país.
Desde 2018, esta deriva autoritaria se profundizó mediante una política sistemática de represión y persecución. Las elecciones de 2021, celebradas después del encarcelamiento de dirigentes opositores, periodistas y otros actores políticos, evidenciaron la ausencia de condiciones democráticas.
El anuncio de que no habrá nuevas elecciones representa, por tanto, la culminación de un proceso de desmantelamiento democrático que la comunidad internacional conoce desde hace años.
La ACDD considera que la Reunión de Consulta de Cancilleres debe abordar la situación de Nicaragua desde una perspectiva integral que coloque en el centro la democracia, los derechos humanos y la protección de las personas nicaragüenses.
Por ello, hacemos un llamado a los gobiernos de las Américas para que:
1. Adopten medidas concretas y coordinadas. La reunión de cancilleres debe producir una respuesta política y diplomática contundente, con acciones concretas y mecanismos de seguimiento, y no limitarse a una nueva declaración de condena.
2. Exijan el restablecimiento de las condiciones democráticas. El derecho del pueblo nicaragüense a elegir libremente a sus autoridades debe permanecer en el centro de la respuesta interamericana. La eliminación de las elecciones no puede ser aceptada como un hecho consumado.
3. Coloquen los derechos humanos en el centro de la respuesta. Las medidas que adopten los Estados deben contribuir a proteger a las personas perseguidas por razones políticas, periodistas, personas defensoras de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y comunidades afectadas por la represión.
4. Refuercen la protección de las personas nicaragüenses en el exilio. La persecución no termina en las fronteras de Nicaragua. Los Estados de la región y sus socios internacionales deben garantizar mecanismos adecuados de protección para las personas obligadas a exiliarse y prevenir cualquier forma de persecución transnacional.
5. Fortalezcan los mecanismos de rendición de cuentas. La documentación de las violaciones de derechos humanos y la búsqueda de justicia deben continuar. La ausencia de una respuesta efectiva durante años no puede convertirse en garantía de impunidad.
La ACDD considera especialmente importante que la respuesta actual de la OEA tenga en cuenta la dimensión temporal de la crisis nicaragüense.
No estamos ante un deterioro reciente de la democracia, sino ante casi veinte años de concentración del poder y destrucción progresiva de las instituciones democráticas.
La comunidad internacional tuvo oportunidades anteriores para actuar con mayor contundencia. La respuesta tardía no debe convertirse ahora en una nueva oportunidad perdida.
La convocatoria de los cancilleres debe servir para demostrar que el sistema interamericano tiene capacidad para responder cuando uno de sus Estados miembros destruye las condiciones esenciales de la democracia y vulnera de manera sistemática los derechos de su población.
Desde la ACDD hacemos un llamado a los Estados americanos a asumir esta responsabilidad y a convertir la próxima Reunión de Consulta en un espacio para acordar acciones concretas, coordinadas y sostenidas en defensa de la democracia y los derechos humanos en Nicaragua.
Nicaragua necesita una respuesta internacional efectiva.
